lunes, 5 de febrero de 2018

EL PULPO, LA SEPIA Y EL CALAMAR

Pulpo en el fondo del mar, sobre las rocas

Información sobre pulpos, sepias y calamares



  1. El pulpo.
  2. El ganglio nervioso de los pulpos.
  3. El calamar.
  4. La sepia o jibia.
  5. Los tres corazones de la sepia.
  6. La sepia es un animal de sangre azul.
  7. Las branquias.
  8. El embudo en los cefalópodos.
  9. La concha o pluma en sepias y pulpos.
  10. La boca del pulpo.
  11. Los ojos de los cefalópodos.
  12. Los tentáculos y las ventosas (sepia y calamar).
  13. ¿Cómo se mueven los pulpos y sepias?
  14. Observación de un pulpo y un calamar.
  15. Caza y defensa en pulpos, sepias y calamares.
  16. Lecturas recomendadas.


El pulpo


El pulpo es un molusco cefalópodo dibranquial, octópodo, de boca con fuertes mandíbulas y ocho tentáculos prensores y locomotores.

El ganglio nervioso de los pulpos


El cerebro, o mejor dicho el “ganglio nervioso” de los pulpos y de los cefalópodos en general, se encuentra ubicado exactamente entre los dos ojos.

El calamar


El calamar es un molusco cefalópodo comestible, de cuerpo alargado con concha interna rudimentaria y diez tentáculos.

Vive en el océano Atlántico y el Mediterráneo.

La sepia o jibia


La sepia o jibia es un molusco cefalópodo.

También se le llama “sepia” al color parecido al de la tinta de este molusco (ocre).

El cuerpo de la sepia o jibia aparece como encerrado en un saco llamado precisamente “manto”.
Dibujo de una sepia o jibia con flechas indicativas en las diferentes partes de su cuerpo, y con palabras señalando la aleta, la cabeza, el manto y los tentáculos

Sobresalen fuera del saco o bolsa solamente la cabeza y los tentáculos.

En todo el contorno del manto corren dos aletas onduladas; agitándolas lentamente, el animal se mantiene inmóvil en el agua.

Si se tratara de un nadador humano, podría decirse que “hace la plancha”, o bien se desplaza suavemente.

Para poder observar los órganos internos, imaginemos ahora que practicamos un corte en el manto.
Dibujo de sepia o jibia con un corte en el manto, y con flechas indicando las distintas partes internas. Corazón branquial, bolsa de tinta, Branquias, hígado, boca, etc.

Los tres corazones de la sepia


La sepia tiene tres corazones.

Dos de estos corazones están situados en la unión de las branquias (corazón branquial) y sirven para bombear dentro de ellas la sangre impura que llega directamente del cuerpo.

En las branquias, la sangre se carga de oxígeno y luego va al corazón central (corazón sistémico).
Corazones y branquias de la sepia. Esquema sobre el sistema respiratorio. Se señala el corazón central o sistémico, los branquiales, branquias, venas y arterias de la jibia.

Éste realiza la tarea de enviarla a todas las zonas del cuerpo.

A través de los corazones branquiales, entonces, pasa solamente sangre impura y a través del corazón central circula sólo sangre oxigenada.

¡Es menester reconocer que la sepia es un animal de “mucho corazón”!

La sepia es un animal de sangre azul


La sepia es, además, un animal de sangre azul.

Sabemos que el color rojo de nuestra sangre se debe a la hemoglobina, una sustancia que contiene hierro y es capaz de fijar el oxígeno.

En la sangre de los moluscos, esta función es realizada por la “hemocianina”, una sustancia que contiene cobre y que, al ser oxigenada, colorea la sangre de azul.

Las branquias


Las branquias tienen el aspecto de aletas. Son irrigadas por el agua que pasa bajo el manto.

El embudo en los cefalópodos


Aquella parte que en los otros moluscos tiene el nombre de “pie”, en los cefalópodos ha tomado el nombre de “embudo” o “sifón”, y les sirve para expeler violentamente el agua que ha penetrado bajo el manto.

Veremos más adelante cómo estos animales usan este órgano para locomoción.

La concha o pluma en sepias y pulpos


En las sepias y pulpos, la “concha” o “pluma” se encuentra en la parte interior del cuerpo.

En las sepias, dicha formación ósea constituye el llamado “hueso de sepia”, tan conocido por quien cría canarios.

En los pulpos, la pluma se limita a dos pequeños cartílagos.

La boca del pulpo


Puede presumirse que la boca de los grandes pulpos haya de tener una espantosa apariencia; afortunadamente es bastante difícil verla, porque los cefalópodos tienen la boca escondida en el centro de su corona de tentáculos.

La característica de su boca la constituye el par de gruesas mandíbulas córneas en “pico de papagayo”.
Corte transversal de la boca de un pulpo, donde se señalan las maxilas córneas, superior e inferior y la rádula

En el interior poseen otro órgano extraño: la “rádula”.

Se trata de una lengua totalmente provista de minúsculos dientes, hasta el punto de parecer una especie de rallador.

El animal la hace actuar imprimiéndole un persistente movimiento de vaivén.

¡Fácil será imaginar el efecto de tal artefacto natural sobre las carnes de la presa!

Los ojos de los cefalópodos


Los cefalópodos, a diferencia de muchos otros moluscos que tienen ojos rudimentarios, los poseen desarrolladísimos y completos, tales como los del hombre.

Algunas partes de su cuerpo están provistas también de células olfativas.

Los tentáculos y las ventosas (sepia y calamar)

Esquema del sistema de ventosas en los cefalópodos, como la sepia y el calamar

Los tentáculos sirven a los cefalópodos para sujetar las presas y también para caminar sobre el fondo.

Los decápodos (como la sepia y el calamar) tienen dos tentáculos más largos que los otros; generalmente suelen ser retráctiles y surgen sólo en el momento de aferrar una presa.

¿Cómo se mueven los pulpos y sepias?


Para moverse rápidamente, el pulpo y la sepia utilizan, ni más ni menos, una propulsión de reacción o “de chorro”.

He aquí cómo funciona el sencillo mecanismo:

Cuando el manto se dilata, el saco que él forma se llena de agua.

Cuando el manto se contrae bruscamente, el agua es proyectada afuera, a través del embudo o sifón que se encuentra debajo del cuello, con el orificio dirigido hacia la cabeza.

Por reacción, el animal es empujado en la dirección opuesta a la descarga con un rápido impulso.

Observación de un pulpo y un calamar


En la ilustración aparece también un pulpo en posición de reposo; este animal, para mimetizarse, ha asumido una coloración similar a la de las rocas sobre las cuales se halla posado (mimetismo homocromático).
Ilustración de un pulpo utilizando su sistema de propulsión de chorro, otro mimetizado sobre las rocas y un calamar devorando un arenque

En la misma ilustración podemos ver también un calamar que ha apresado un arenque y lo está devorando.

Con los dos tentáculos más largos mantiene sujeta la presa, con los otros lo lleva poco a poco hacia la boca.

Con el pico lo va descarnando metódicamente.

Caza y defensa en pulpos, sepias y calamares


La entrada de las pequeñas grutas submarinas, que son el refugio y el lugar de acecho de estos cazadores, suelen hallarse sembradas de los despojos de sus víctimas: restos de crustáceos y conchillas vacías.

Pero no pocas veces ocurre que se acerca otro cazador, temible también para ellos; entonces el calamar, el pulpo y la sepia recurren a los más modernos medios defensivos:
Sepia arrojando tinta a su perseguidor

Arrojan a la cara del perseguidor una espesa nube de tinta, que cumple las funciones de cortina de humo y, bajo su protección, se alejan con toda la velocidad que les permite desarrollar su motor de reacción.

Datos recopilados de distintos materiales educativos en papel.

Lecturas recomendadas:

Moluscos: principales características

Crustáceos, moluscos y cefalópodos

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