jueves, 25 de enero de 2018

EL ATÚN Y SUS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS

Dibujo de un atún

Información sobre el atún

En este artículo hallarás información interesante sobre el atún: principales características, tipos de atún, pesca y otros datos importantes acerca de este pez.


  1. Características del atún.
  2. Atún blanco o albacora.
  3. Pesca de atún con almadraba.
  4. La carne de atún.
  5. Artículos sugeridos.


Características del atún


En los comienzos del verano, cuando la temperatura se vuelve más apacible, en los bajos fondos de los mares costaneros flotan incontables bolitas transparentes, tan pequeñas como la cabeza de un alfiler.

Miden cerca de un milímetro de diámetro. Envueltas en una especie de cápsula reticulada, llevan una pequeñísima mancha oleosa que sirve para mantenerlas flotando.

Estas bolitas son huevas de atún. De ellas saldrá un fragilísimo ser que, tras pocos años, podrá alcanzar la longitud de hasta más de cuatro metros y un peso de 500 kilogramos.

Pero muy cierto es que sólo una mínima parte de los atunes estarán destinados a sobrevivir, y muchos menos serán los destinados a alcanzar tales dimensiones, dados los innumerables peligros que para ellos significan las profundidades marinas.

En primer lugar, la mayor parte de los huevos puestos por las hembras, van a terminar en la boca de las más variadas especies de peces; luego, a medida que los atunes sobrevivientes crecen, se convierten en codiciadas presas de los voracísimos escualos, mientras que su carne exquisita es empeñosamente buscada por los pescadores.

Pero el mar no puede menos que ser siempre rico y abundante en esta clase de peces: ¡baste pensar que cada hembra pone cada año algunos millones de huevos!

Después de 48 horas de haber sido puesto, el huevo de atún se abre y sale un pequeño pez “desnudo”, es decir, privado de aletas, y de unos dos milímetros de longitud.

Luego de tres meses alcanza un peso de 400 gramos; al año, el atún tiene 60 centímetros de longitud y pesa 4 kilogramos. Sólo hacia el quinto año de vida llega a pesar más de 100 kilogramos; a los diez, unos 200 kilogramos, y únicamente logra sus máximas proporciones hacia los 15 o 20 años de vida.

El atún es un animal de cuerpo poderoso y, al mismo tiempo, agilísimo.

La potente cola encorvada y el cuerpo perfectamente fusiforme le permiten, no obstante su tremenda mole, los virajes y cambios de dirección más imprevistos.

Acostumbra emigrar a larguísimas distancias.

Durante esos interminables viajes, para oponer la menor resistencia al agua, el atún pliega las aletas pectorales contra el cuerpo, que presenta en los lugares correspondientes unas ligeras depresiones.

La coloración del atún es azulado-negruzca en el dorso, y grisáceo-plateada en los costados y en el vientre.

Su cuerpo se halla recubierto de escamas sumamente pequeñas; suelen, a veces, ser grandes y vistosas sólo en la parte del tórax, donde forman el llamado “corselete”, que constituye una especie de coraza protectora.

El atún (Thynnus thynnus), llamado también “arroaz”, vive en aguas del Atlántico y del Mediterráneo; pero mientras en el Atlántico sólo frecuenta las zonas de clima más agradable, en el Mediterráneo se lo encuentra por todas partes.

No es bien conocida la vida de este pez.

En invierno, los atunes desaparecen del mar Mediterráneo; en razón de esta costumbre, existía en un tiempo la creencia de que en esa estación los atunes emigraban hacia el Atlántico, atravesando el estrecho de Gibraltar.

Pero el hecho de que numerosos atunes han sido pescados a 500 y 1000 metros de profundidad, ha llevado a hacer presumir que se sumergen en las aguas más profundas, de donde vuelven a salir en la primavera.

En esa estación, justamente, suelen dirigirse en extensos cardúmenes hacia las costas, donde las hembras hallan aguas bajas y tibias, aptas para poner sus huevos.

Después del desove, los atunes se diseminan en busca de sus alimentos preferidos: sardinas, anchoas, arenques.

Viajan entonces durante algún tiempo por las aguas superficiales en pequeños grupos, y más tarde desaparecen.

Atún blanco o albacora (un pariente próximo del atún común)

Dibujo de atún blanco o albacora

El atún blanco o albacora (Thynnus alalonga) vive en el Mediterráneo y en el Atlántico.

Se distingue del atún común por las aletas pectorales larguísimas, que le han valido el nombre de “alalarga”.

Se le llama también “atún blanco” a causa de tener la carne blanquecina, que se diferencia muy bien de la rosácea que caracteriza al atún común.

El atún blanco es muy buscado por la calidad de su carne, superior a la del atún convencional.

Suele pescárselo cuando se acerca a las costas para desovar.

Esta pesca se efectúa también en la época en que, al final del desove, se vuelve muy voraz y muerde fácilmente el anzuelo.

Los pescadores van hacia alta mar en veleros que llevan largas pértigas, que sobresalen por la borda de las naves.
Dibujo de un barco velero en el mar

De estas pértigas cuelgan largos sedales que llevan un anzuelo cebado con un penacho de paja: basta este artificio para atraerlo.

Pesca de atún con almadraba


Hacia el año 1000, los árabes inventaron la más grande de las trampas marinas: la almadraba.

Todavía hoy, muchas de las voces usadas por los atuneros son árabes; entre ellas, cabe mencionar la palabra “rais”, usada para designar al jefe de la almadraba.

Son numerosas las que han sido construidas en el Mediterráneo.

Existen, además, algunas gigantes en las costas de Francia, de Túnez y de Libia; otras, más pequeñas, han sido construidas también en el Adriático oriental, en el mar de Mármara y en el Bósforo.

La almadraba es una enorme trampa o nasa construida con redes, generalmente fijas.

Se acostumbra instalarlas frente a las localidades donde se ha señalado con frecuencia el paso de grandes bancos de atún.

El conjunto de las redes que la componen se halla completamente sumergido en el mar.

Se encuentran sujetas al fondo por un anclaje (generalmente piedras pesadas) y mantenidas perpendicularmente mediante el uso de numerosas boyas, a las cuales se atan.

La almadraba consta de dos partes principales: la cola y la isla.

La cola está formada por una red muy fuerte, que se extiende perpendicularmente a la línea de la costa, internándose en el mar por varios centenares de metros, y algunas veces, hasta 4 o 5 kilómetros.

Esta red está entretejida en mallas anchas con trozos de un arbusto que crece en la zona, llamado “ladisa”.

Cada red suele ser cuidadosamente trenzada durante varios meses, porque al fin de la estación de pesca, resulta mucho más económico y conveniente hundirla en el lugar en vez de recuperarla.

En medio del mar, en la punta de la “cola” se construye la llamada “isla”.

En las grandes almadrabas, la isla mide entre 200 y 400 metros de longitud.

Está compuesta por un largo corredor de redes muy fuertes, tejidas con fibra de coco o esparto.

El corredor se halla subdividido en compartimientos, llamados “cámaras”, por medio de redes que, manejadas desde la superficie, pueden bajarse o levantarse.

Las redes de las cámaras son verticales; sólo la última posee además una red de cáñamo de mallas más pequeñas y finas, instalada horizontalmente, de manera de cubrir el fondo: es la llamada “cámara de la muerte”.
Dibujo esquemático de una almadraba, con su complicado sistema de redes.

Cuando los atunes, durante su migración en busca de los bajos fondos costeros, llegan a la “cola”, se ven obligados a cambiar de dirección.

Podrían, con muy poco esfuerzo, romper la enorme red y seguir su camino tranquilamente y en libertad; pero, a pesar de ser muy fuertes, los atunes son también muy tímidos, y cuando ven la red, nadan a lo largo de ella en busca de una abertura que les permita pasar y continuar su viaje.

Efectivamente, encuentran lo que creen un paso al final de la extensísima red, pero no alcanzan a apercibirse de que, en realidad, han entrado en el corredor de la isla.

En un primer momento avanzan sin preocupación alguna, y luego siguen con mayor cautela; pero ya se encuentran en la trampa.

Los atuneros, que desde la superficie controlan la entrada de los peces, a medida que éstos penetran en la trampa, cierran detrás de ellos las redes de comunicación para impedirles volverse atrás.

Las varias cámaras cerradas sirven, además, cuando los atunes son numerosos, para ir atrapándolos en varias etapas.

Cuando los peces, siempre controlados por los atuneros, llegan a la “cámara de la muerte” en número suficiente, se cierra la última pared de red.

En la superficie, numerosas barcas forman un cuadro en torno a la cámara y los pescadores levantan la red que estaba extendida en el fondo, y que lleva ahora los atunes a la superficie.

Esta es la última etapa de la pesca: “la matanza”.
Dibujo de pescadores en barcas levantando la red llena de atún, y sosteniendo largas pértigas, apunto de golpear los atunes

Los pescadores golpean a los prisioneros con largas pértigas provistas de un garfio: el “bichero”.

Mientras el agua se tiñe de rojo por la sangre de los peces heridos, éstos se debaten dando golpes con la cola, con la cual a veces se matan entre sí.

La carne de atún


La carne de atún puede consumirse fresca, o bien conservada con sal o en aceite.

En el cuerpo del atún, tal como en el del buey, se distinguen varios sectores con sus distintas calidades de carne, más o menos apreciada.

La mejor parte es la llamada “ventral”, correspondiente a la región del abdomen.

(Información extraída de Enciclopedia estudiantil).

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